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Una vulva perdida en el espacio

Por: Ramiro Fernández

Mira con atención —dijo Strex, emitiendo un pseudópodo—. Sin duda, las dos formas representan a los seres que crearon la sonda. Y son claramente diferentes.

Es cierto, el de la antena elevada tiene una parte, en el centro, por aquí —señaló con cuidado y exactitud con la punta de su trompa—, que insinúa algún dimorfismo sexual. ¿No lo crees así, Rexif?

Es probable. Tendremos que analizarlo mucho más en detalle. Pero lo que no entiendo es porque una criatura tiene una parte con una función… y la otra no. ¿Lo ves, Strex? Lisa, completamente lisa.

—Está claro, que en esta civilización, hay seres con pseudópodos y seres que no tienen ni pseudópodo ni nada. Son seres lisos.

¿Entonces los podemos conquistar, Strex?

—Sin duda, Rexif: los seres lisos deben ser liberados.

Strex ajustó el indicador de la flota espacial, se aseguró que la sonda Pioneer 10 (pasarían muchos años hasta que supieran que se llamaba así) estuviera bien guardada y puso rumbo a la Tierra.

Ya vamos, seres lisos, ya vamos.

La posibilidad de que algo así ocurra en un futuro lejano es baja. Pero lo que es un hecho es que la raza humana lanzó una sonda al espacio, la Pioneer 10, con una placa. En esa placa, están las figuras de los habitantes de la Tierra: un hombre y una Barbie.

¿Por qué se decidió comunicar al universo que este planeta era habitado por hombres y Barbies? Bienvenidos a la increíble historia de la vulva perdida en el espacio.

Todo comienza en el año 1972. La NASA estaba a punto de lanzar una sonda al espacio, la Pioneer 10. Sería el primer objeto terrestre en ir al “espacio profundo”, en viajar por siempre jamás hasta que algo (o alguien) lo encuentre. Es así que le piden a Carl Sagan (sí, el de la serie Cosmos original) que en menos de tres semanas, encuentre una manera de llegar con un mensaje. El resultado fue una placa que -entre otras cosas- muestra la imagen de un hombre y una mujer. El hombre, que saluda levantando su mano derecha, tiene su pene. La mujer, un monte de venus sin hendidura pudenda. Lisa como una muñeca Barbie. ¿Por qué?

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Fue quien en ese momento era la esposa de Sagan, Linda Salzman, quien diseñó de las figuras humanas. Originalmente eran anatómicamente perfectas, pero… una vulva se perdió en el camino.

Cuando se presenta el diseño final a John Naugle, que en ese momento era el responsable de la Oficina de Ciencia Espacial de la NASA y quien tenía la última palabra en la aprobación del mensaje (y de esto no hay uno documento oficial pero todos los relatos apuntan a lo mismo), Naugle pidió que “borraran” la hendidura de la mujer porque le parecía “que mostraba demasiado”.

¿Se dan cuenta? Un pene con sus testículos es APTE (apto para todo extraterrestre), pero una vagina, es básicamente, pornografía espacial. Qué van a pensar de nosotros en otros planetas. Ya mismo me borra esa vulva de ahí.

Y así fue que el único mensaje físico que la humanidad envió al espacio, no tiene vaginas pero si penes y por eso también los extraterrestres del comienzo de esta historia, están convencidos de que algo raro está pasando en este planeta.

Lo increíble es que tienen razón. Hoy no borramos vaginas espaciales, pero tenemos mucho que aprender. Al menos yo, como hombre, con más de cincuenta años, no dejo de darme cuenta día a día de que lo que para mí es “normal” no es otra cosa que privilegio. Como el pez, que no se da cuenta de qué es el agua, el hombre no se da cuenta de que la cancha lo favorece.

Por suerte hay oportunidades constantes -si se tienen ganas- para cambiar y aprender. Ejemplo de ello son organizaciones como Humanin Haus, que forman comunidad y ayudan a generar cambios en la forma de pensar.

Ojalá que entonces, cuando Strex y Rexif aterricen con sus platos voladores, les podamos decir: “no es gracioso, pero nos equivocamos muchísimo. Déjennos explicarles”.

Y espero que nos crean y que finalmente, la vulva perdida en el espacio, encuentre su justo lugar en el medio (exacto) de la mitad de la raza humana.

Humanin Haus es el espacio donde creamos una nueva inteligencia. ¡Ven a construirla!