¡Quiero recibir una alerta el día del lanzamiento!

Tiempo de lectura: 4 min.

Qué implica hoy la nueva sostenibilidad

Por: Elena Morettini

Al pensar en sostenibilidad hoy, nuestras mentes deberían inmediatamente activar diferentes conexiones y correlaciones hacia temas de ciencia, tecnología, finanzas, conciencia y diversidad. Esos son los fundamentos sobre los cuales se desarrolla y crece hoy la nueva sostenibilidad, entendida como el método de desarrollo holístico para cada práctica, acción, política y negocio legítimo.

El desarrollo sostenible originalmente se define como el que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. El término desarrollo sostenible implica aspectos sociales, económicos y ambientales y fue formalizado por primera vez en el Informe Brundtland de 1987, como resultado de los trabajos de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas. Aunque el concepto sigue siendo válido, hoy necesita de reformulación, según nuevas articulaciones que reflejen el desarrollo ético, cultural, tecnológico, científico y social de los últimos 30 años. La dramática emergencia sanitaria de los años 2020 y 2021 sirve de ejemplo para entender qué implica hoy la nueva sostenibilidad. 

La pandemia tiene una relación directa, aunque no lineal, con la emergencia climática causada por el constante aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Dicha relación no pasa solamente por los parámetros físico-químicos de la contaminación atmosférica, cuyo aumento ha incrementado el porcentaje de casos de infecciones COVID, sino y sobre todo, por un error metodológico: el error político, económico y social de negar o ignorar los descubrimientos y las advertencias que la ciencia nos proporciona diariamente. Si desde 2007 globalmente se hubiera prestado atención al “reclamo” de la ciencia, sin ignorar el riesgo evidente de una pandemia del virus SARS, hoy el mundo no estaría arrodillado frente a los dramáticos hechos de salud de los años 2020 y 2021.

Un llamado de atención 

De la misma manera que en 2007 médicos y biólogos alertaron del peligro del SARS, físicos atmosféricos, climatólogos, geofísicos y geoquímicos, unidos en la task force del IPCC  (Intergovernmental Panel for Climate Change) llevan advirtiendo desde, por lo menos, el 2014 que si en los próximos diez años no se logra mantener y contener la temperatura del planeta entre 1,5 o 2,0 grados por debajo de los niveles de temperatura pre-revolución industrial, 3,5 billones de personas  -un tercio de la población mundial- vivirán a partir de 2050 en condiciones no sostenibles de estrés extremo de temperatura. Los actuales modelos climáticos además, no alcanzan a prever las consecuencias completas de ese aumento de temperatura, sobre todo en su efecto de “resonancia” o retroalimentación; con lo cual resulta altamente probable que las condiciones extremas no sostenibles de temperatura modeladas, sean aún más amplificadas. 

La negación y el oscurantismo de los datos científicos son errores metodológicos tremendos, cuyas extremas consecuencias -la pandemia y el cambio climático- seguirán impidiendo el desarrollo sostenible de la especie humana. 

La ruta para repensar la sostenibilidad

A una mentalidad y conciencia basadas en los parámetros indicados por la ciencia, es a la que hay que apelar hoy para pensar en la sostenibilidad del planeta. Sostenibilidad y ciencia; por ende, sostenibilidad y conciencia; deben ser la primera y segunda conexión a tener en cuenta en la reformulación del concepto.

En la lucha contra el virus, rapidísima e iluminada ha sido la innovación biotecnológica que desde los laboratorios globales nos ha traído las nuevas vacunas: mujeres y hombres desde Hungría a Turquía; EEUU, Inglaterra e Italia; desde Argentina a África y Asia, siguiendo caminos de diversidad metodológica y disciplinar, dentro y fuera de la comunidad científica, están aportando la solución para un futuro común. Sostenibilidad y tecnología; sostenibilidad y diversidad, por lo tanto, se dibujan como la tercera y cuarta de las conexiones a tener en cuenta.

Las finanzas son el último aspecto a considerar en este breve excursus sobre los nuevos fundamentos de la sostenibilidad. Los fondos de impacto, los fondos y los bonos verdes, la evaluación del riesgo climático y de los beneficios monetarios de las nuevas economías verdes respeto a nuevos puestos de trabajos y nuevas industrias, las relaciones multilaterales de los bancos de desarrollo... Estos son los temas más candentes que respaldan financieramente la sostenibilidad. Porque sin las adecuadas herramientas financieras, el desarrollo sostenible no será posible y esta conexión, la sexta, es hoy la más visible, debatida y comunicada.  

La sociedad civil, el mundo académico, las empresas privadas, el sector bancario y financiero, el sector público, todos los actores del mundo productivo y activo, necesitan reorganizarse según este esquema de sostenibilidad cuantitativa y transversal, soportada por grandes proyectos de inversiones económicas públicas y privadas, hacia una sostenibilidad científica, técnica, parametrizada y medible. La ciencia es quien debe guiar la obligación ética, moral y tecnológica del entendimiento cuantitativo de la sostenibilidad.

El nuevo esquema de sostenibilidad cuantificable y transversal implica no solamente que tendremos que medir y calcular nuestra huella de carbono, la hídrica y la energética, sino que tendremos que tener las capacidades y las capacitaciones, los skills y las herramientas, las certificaciones y las legitimaciones, para vivir y producir según procesos sostenibles, con el fin de que nada de lo que produzcamos quede en el planeta para su destrucción. 

Todo tendrá que ser sometido a un diagnóstico trazable de ciclo de vida y utilidad, sostenible en cada parte de su cadena de valor: personas, líderes, procesos y negocios. Y así el nuevo modelo económico sostenible o responsable será el resultado de esta sumatoria infinita de acciones, cada una focalizada a que la contaminación y temperatura se mantengan a sus niveles mínimos. Empresas, ciudades y organismos públicos necesitan entender y aplicar esta transversalidad del proceso sostenible, empujando con compromiso, liderazgo, ideas y ética, un desarrollo sostenible que no deje a nadie fuera y demuestre el manejo de la casa según la conciencia y los límites que la ciencia nos indica.

Porque el futuro sólo será sostenible siendo diverso e inclusivo.

Si quieres asomarte a esta visión comprensiva de la sostenibilidad, súmate a Humanin Haus, la comunidad que busca acelerar la transformación cultural a partir de la diversidad y perspectiva de género. 

Tags: Negocios, Tecnología, Emprendedurismo, Sostenibilidad