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Por qué trabajar tu marca empleadora desde la perspectiva de género y diversidad

Por: Ana Paula Valacco

Las empresas no sólo tienen que mirar de qué manera las ven sus consumidores o sus inversores. En un contexto globalizado y remoto, donde la cercanía ya no es un criterio que incida en la búsqueda de empleo, las compañías deben revisar particularmente de qué manera atraen al mejor talento disponible. 

Antes de la pandemia de la COVID19, los principales atractivos de una compañía podían encontrarse en el encanto de sus oficinas, las oportunidades de formación, e incluso los viajes y experiencias que pudieran ofrecer. Algunos de estos aspectos, que tanto peso tenían en la configuración de las empresas, se tornaron casi obsoletos. 

Qué es la marca empleadora

La marca empleadora es el conjunto de atributos positivos que elevan el atractivo de la empresa para sus potenciales empleados, especialmente en relación a sus posibilidades de desarrollo profesional. Una marca empleadora fuerte, por ejemplo, redunda a largo plazo en muchos beneficios para la empresa. Contar con un gran compromiso de los empleados hacia la compañía genera mayor productividad, menor rotación y otros aspectos intangibles

Para construir una marca empleadora robusta es necesario fortalecer una cultura positiva y que se transite en todos los espacios de la organización. Las empresas tienen que estar a la altura de la promesa que les hacen a sus empleados: herramientas como GlassDoor o el boca en boca facilitado por LinkedIn tornan obsoletos los esfuerzos que se quedan en el marketing. 

Los desafíos actuales

Las generaciones que se están incorporando al mundo laboral hoy están interpeladas por una serie de valores que van más allá de los propios de la empresa. Diversidad y sostenibilidad, por ejemplo, son temas que millennials y centennials no sólo dominan, sino que asumen como básicos para apoyar a una organización. 

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Claramente, el choque intergeneracional no tiene iguales efectos en todas las compañías. Algunas son más ágiles para acomodarse a las demandas de las nuevas generaciones, mientras que otras tienen aún una cultura organizacional enquistada en valores jerárquicos y patriarcales. Para lograr esto, es necesario que asuman ciertos compromisos transversales a toda la organización, como lo demuestran los casos de éxito de Cervecería y Maltería Quilmes en Argentina y Uruguay, y JP Morgan a nivel global. 

¿Pero qué sucede cuando, a pesar de que se implementan políticas de empleabilidad consideradas útiles en cuanto a diversidad y equidad, no se refleja en una mejora de la marca empleadora? ¿Cómo se puede realizar un diagnóstico exitoso? Y, lo principal, ¿cuáles son las acciones que sí van a lograr el impacto necesario?

Nuevos requisitos para una marca empleadora exitosa

Para una organización que quiere convertirse en la opción preferida de cualquier talento que se lanza a la búsqueda de empleo, hoy es requisito ineludible la incorporación de la perspectiva de género y diversidad en la cultura. Es lo que en Humanin Haus denominamos “nueva inteligencia”: la posibilidad de mirar los desafíos y problemas a resolver desde una mirada que incorpora la riqueza del mundo y genera innovación y oportunidades a partir de la diferencia. Todo esto, además, de manera sostenible.

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Por qué incluir la perspectiva de género y diversidad como estrategia

La perspectiva de género implica poder ofrecer iguales oportunidades en el reclutamiento a varones y mujeres, pero también asegurarse de que las políticas de la empresa priorizan de igual manera a cualquier persona, más allá de su género. Supone, además, que las opciones de carrera y desarrollo profesional son idénticas según el valor, responsabilidades, competencias y compromiso con la organización. También significa acompañar las diferencias con medidas que las tomen en consideración. Todo esto, en suma, permite reconocer al mejor talento y potenciar el mérito genuino dentro de tu organización. 

Que tu organización sea diversa habilita la innovación permanente: desactiva el discurso único y hace posible que nuevas soluciones sean propuestas. Además, refleja de mejor manera el inabarcable mercado de consumidores a quienes puedes responder. Es, sin duda, una decisión estratégica más allá de los valores: es una forma de mejorar el negocio. 

Sólo a partir de una transformación cultural que incorpore la perspectiva de género y diversidad de manera sostenible la empresa podrá realmente acercar su marca empleadora  a las prioridades de estos nuevos tiempos. 

Si deseas iniciar o profundizar la transformación cultural, llevar tu marca empleadora, que es nada más y nada menos que el valor reputacional de la marca, a un nuevo nivel, participa del Seminario de Transformación Cultural Sostenible desde la perspectiva de género y diversidad para organizaciones. Los accionistas te lo agradecerán. La reputación positiva o negativa de una marca actúa directamente sobre el valor de la empresa.  

Tags: Negocios

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