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Por qué vale la pena el rol de edición de género

Por: Humanin Haus

La lucha por la igualdad de género no trae consigo buenos resultados únicamente para el colectivo femenino, sino para la población en su conjunto. Un mundo en el que hombres y mujeres tuvieran las mismas oportunidades y derechos crearía un ecosistema en el que el desarrollo económico y social se aceleran. 

En esta línea, la consultora McKinsey pronostica que el PBI tendría en 2025 un crecimiento anual de US$2.600 billones en América Latina si las mujeres participaran de la economía del mercado en medida idéntica en que lo hacen los hombres. 

Por ello, es esencial que la voz femenina tenga el lugar que se merece en todos los ámbitos empresariales así como en los medios de comunicación. Cualquier medio de comunicación se debe regir y aspirar a la responsabilidad social, el poder prescriptor, el rigor, la credibilidad y la relevancia. Por el bien de la sociedad y el suyo propio. Y como “cuarto poder” y punta de lanza del cambio social, tiene que informar y trabajar desde la plena igualdad y perspectiva de género

 

El periodismo como evangelizador

Así como a la economía global le puede ir mejor si las mujeres y los hombres están a la misma altura, con igualdad de oportunidades, a los medios, también. Las profesionales en el ecosistema de medios de América Latina pisan muy fuerte, según demuestra el estudio “Punto de Inflexión”, de SembraMedia, donde se apunta que el género femenino fundó casi el 40% de los medios nativos digitales existentes en la región. 

Así como su liderazgo debe ser respetado, los medios deberían ser un reflejo de lo que se busca en la sociedad. Con líderes varones autoritarios o periodistas que no quieren ceder a la diversidad y perspectiva de género, es imposible avanzar hacia un mundo más igualitario. 

También es importante tener en cuenta que el periodismo puede llegar a grandes grupos de personas, por lo que los periodistas deben predicar con el ejemplo. Llevado a la práctica, si se informa acerca de los femicidios en un país durante equis período de tiempo, hay que ser consecuentes llevando a cabo un trabajo de género en el resto de las informaciones publicadas. 

“El feminismo no es sólo para mujeres, es permitir que todo el mundo tenga una vida más llena”, dijo alguna vez la actriz Jane Fonda. Tal como sostiene, que los medios de comunicación tengan perspectiva de género ayudará también a que todos los colectivos de la sociedad se sientan más incluidos y sean así más felices. 

Porque, de mantenerse la tasa de progreso actual, serían necesarios 74 años para alcanzar la paridad de género en América Latina y el Caribe (ALC), según el Informe Global sobre la Brecha de Género realizado por el Foro Económico Mundial (WEF). En este sentido, los medios tienen una gran responsabilidad para ayudar a acelerar este avance y conseguir, finalmente, un mundo más igualitario. 

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En primera persona 

En una encuesta realizada a mujeres argentinas que ocupan puestos de edición de género en medios locales, elaborada por la asociación Comunicación por la Igualdad, un 87,5% contestó que su horizonte de trabajo es la transversalización del enfoque de género a todas las secciones de la compañía. Una de las encuestadas afirmó que, además de transversalizar, el objetivo es también generar un nicho de contenidos. 

En la era de las redes sociales, uno no se puede dar el lujo de cometer un error y, si un medio escribe al menos una línea machista, de seguro será escrachado en Twitter, Instagram y demás plataformas, manchando así el nombre de la marca. 

Por eso se insiste cada vez más en contar con un filtro para la información. Y esto no significa que la editora de género vaya a revisar cada uno de los contenidos por publicar. La idea es que, con las capacitaciones, los redactores armen su propio tamiz de igualdad y diversidad. 

Sin embargo, muchas veces quienes ocupan estos puestos se encuentran con resistencias en la empresa, sobre todo en medios tradicionales. De aquí la importancia de saber traducir su especialidad a personas que quizás jamás escucharon hablar de perspectiva de género. 

“Las mayores reticencias están en varones adultos con trayectoria en los medios. Son a los que más les cuesta el campo, darle jerarquía a tu cargo y a tu palabra”, contaba una editora en la investigación de Comunicación por la Igualdad. Otra, decía que, al principio, trataban de “poner a prueba si la editora de género era más que nada ‘una censuradora’”, teniendo que demostrar que su trabajo hace responsabilidad profesional. 

 

El camino del género en los medios

Desde 2017 y hasta ahora, diferentes grandes compañías periodísticas fueron incluyendo el rol de editora de género en sus redacciones con variados objetivos. Una de las pioneras fue la del New York Times que, dado su valor de referencia, contagió a otros medios a hacer lo mismo. 

Al New York Times le siguieron El País, de España, quien imitó al periódico neoyorquino en 2018 y, en América Latina, fueron el brasileño Folha de Sao Paulo y los argentinos Infobae y Clarín los que continuaron con la inclusión de una editora de género durante 2019. 

Pero, ¿cuáles pueden ser las metas de un medio que incorpora este tipo de edición en su plantel? Además de contar con una persona que se enfoque en los temas netamente relacionados con las mujeres y la diversidad, resulta ideal que este perfil cumpla con una tarea más integral. Es decir, que capacite al resto de la empresa para que, a la hora de elaborar una información, tenga perspectiva de género. 

A su vez, con la inclusión de este rol, indefectiblemente el diario, blog, radio, noticiero de televisión o medio del que se trate probablemente capte el interés de una nueva audiencia a la que no se había conseguido llegar hasta el momento. 

La propulsora del puesto que ahora se instala cada vez más en las empresas periodísticas del mundo fue Jessica Bennett. Con 40 años y varios de ellos de experiencia en el feminismo, ocupa el cargo en el New York Times hasta el día de hoy. Para crearlo, convenció a los directivos de que la mayoría de la audiencia del diario eran hombres y tenían que lograr penetrar en el público femenino. En ese entonces, estalló el movimiento Me Too, por lo que, según sostiene, “fue el momento justo”. 

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Jessica fue una de las oradoras en el Humanin Co Fest el 8 de abril. Allí, contó sobre su experiencia como editora de género. Su objetivo es que las prácticas de perspectiva de género se vuelvan inherentes a los medios, sin necesidad de que alguien lo remarque constantemente. Porque así lo dijo ella alguna vez: “Sabré que he tenido éxito cuando ya no me necesiten”. 

Si quieres asomarte a esta visión comprensiva de la comunicación, súmate a Humanin Haus, la comunidad que busca acelerar la transformación cultural a partir de la diversidad y perspectiva de género.