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Cambiar la mirada: de lo especial a lo natural

Por: Jorgelina Albano

En el año 1997, en la 5ta. Avenida de New York y junto a mi padre vi la primera marcha del orgullo de toda mi vida. Un despliegue de color, de creatividad, de irreverencia que me generó una intensa felicidad, en contraste con la mirada estupefacta con la que él asistía al espectáculo. 

Unos meses antes había tenido la oportunidad de pasear por Castro, el mítico barrio gay de San Francisco, y ver en los balcones las banderas multicolores. Eso me llamó especialmente la atención: se trataba de un “barrio de personas gay”, como si esa condición, que en mi mente no tenía nada malo, tuviese que ser nucleada en un determinado lugar que les permitiera vivir tranquilos, expresarse y ser libres con quienes los entendían como sus iguales. 

Sobre todo en New York, al ver semejante despliegue, sentí que si todas esas personas podían armar algo así de espectacular, el mundo se estaba perdiendo algo. Todos nos estábamos perdiendo algo. Esas personas reclamaban derechos como si el solo hecho de ser humanos no se los garantizara. Sin embargo ellos sentían que no los tenían y tenían razón. ¡Todas esas personas tenían tanto para dar! Pero el mundo las rechazaba.  

FOTOS PARA BLOG ORGULLO 1Veintitrés años después aún no son sujetos absolutos de derecho. En muchos países las personas que pertenecen al movimiento LGBTIQ+ aún sufren atropellamientos por su condición no binaria y en varios lugares en los que sí hay avances, es la cultura la que los cuestiona. Quizá las leyes les han otorgado derechos, pero la sociedad no los acepta en su totalidad. 

Una forma de cuestionar la identidad LGBTIQ+ es que aún hoy se asuma a la sociedad como binaria, es decir, construida sobre la base de un modelo de varón y un modelo de mujer. En esta mirada, lo que no encaja en estos modelos está mal. 

Las industrias culturales (como el cine o las series), que son grandes formadores de cultura y de modelos, están dando una batalla en ese sentido. Sin embargo, todavía no hay modelos no binarios en todos los productos de las plataformas más vistas. Siguen siendo especiales.  

Todavía no es natural que los productos cinematográficos muestren, como parte de su cotidianeidad, a la sociedad como no binaria. Si se muestra, se hace visibilizando la problemática, pero no como parte de la vida normal entre los personajes. 

Aún la mirada es desde lo especial y no desde la naturalidad.

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Lo mismo sucede en todas las industrias porque la mirada sobre la sociedad no binaria aun no está entrenada. El mundo sigue girando sobre la base del varón, blanco, heterosexual que aún no hace el suficiente sitio para quienes no forman parte de esa casta. 

Estar convencidos del no binarismo es un cambio fundamental de mirada, pero no solo eso: es un nuevo modo de inteligencia. Es apertura, es dar lugar al respeto y a la libertad. 

El cambio depende de cada uno y si somos capaces de incorporar esta nueva inteligencia no solo seremos mejores personas. Seremos mejores líderes, mejores padres, mejores amigos, mejores educadores, mejores comunicadores, mejores científicos… Solo así podremos ser una mejor sociedad. 

Te esperamos en Humanin Haus para construir esa nueva inteligencia juntos.

Tags: Comunicación

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